viernes, 4 de mayo de 2012


‘‘ Creo que la verdadera respuesta es el amor, que es unidad y vida inmortal y no puede separarse ni nombrarse, por lo tanto no tiene nada que perder ni nada que temer.
¿Será esta la verdad? ¿Será el amor, la fuente y esencia de toda nuestra creación? Entonces, ¿por qué todos habitamos en un lugar desconocido desde siempre?
¿Por qué seguimos buscando un cielo mejor? ¿Algo o alguien que esté del otro lado?
¿O un amor que no sea total, un corazón ajeno que no late y que, sin embargo, deseamos que fluya y viva en nuestra sangre?
¿Por qué seguimos aferrados a las cosas que nos separan del centro de nuestra vida?
¿Cuándo y donde perdemos el principio? Corrimos ansiosos por conocer un final infinito. ¡Que contradicción!
Porque ese final… ¿existe en realidad?

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