Por todo lo que
compartimos, los
momentos que vivimos
Nada nos va a separar...
Porque se abrieron los caminos, desde el día en que elegimos
ir a ver que hay más allá ...
No es un adiós, crecer los dos, es solo dar un paso más
Y por eso no te digo adiós , nunca mas
Nada nos va a separar...
Porque se abrieron los caminos, desde el día en que elegimos
ir a ver que hay más allá ...
No es un adiós, crecer los dos, es solo dar un paso más
Y por eso no te digo adiós , nunca mas
Fernando Javier Soto
(8
de septiembre de 1970 – 15 de marzo de 2013)
Tantas cosas para decir en tan poco
tiempo.
Todavía me cuesta creer que ya no
estás más con nosotros. Me es inevitable no pensar que aparecerás con el auto
retirándome de la escuela, caminando entre el bullicio de la gente sonriéndome,
esperándome en la puerta de alguna librería para comprarme algún libro, o en la
puerta de casa listo para llevarme al cine o a tomar un helado… Es como si te
hubieras ido de viaje, a algún lado a pescar cómo te gustaba, solo que no
volverás. Ya no.
Ya pasaron casi seis meses, y hoy es
un día especial. Cumplirías 43 años, y no estas acá para festejarlo con
nosotros, como siempre. No más cartas para entregarte personalmente, no más
regalos que hacerte para que no te enojes conmigo ni que hagas sentir culpable
de que nunca te compro nada.
Me vienen a la mente tantos recuerdos,
y me duele pensar que ya no habrá más como esas. ¿Todas esas veces que me has
salvado la vida? ¿Cuándo tuve varicela, cada vez que cruzamos las calles…? Te
dije que tendré toda la vida para devolvértelas. Y juro que voy a cumplir esa
promesa.
¿Y todas esas vacaciones de invierno y
de verano en San Bernardo? Cada vez que dormía, como siempre eran ustedes los
que se levantaban antes que yo, te aprovechabas y me sacabas fotos con alguna
que otra botella de vino… siempre decías que no fuiste vos, pero yo siempre lo
supe.
¿Y las películas acostados en la cama?
Nunca miro películas de acción. No son de mi estilo… pero hice una excepción.
¿Qué hay de Batman, James Bond, Sherlock Holmes, Rápido y Furioso…? ¿Qué hay de
las películas de comedia romántica que me gustan a mí? Yo sé que te quedabas
dormido, pero gracias por hacer el intento. Ya no sé con quién ver las
películas ahora.
Si miro para atrás, diría que en todos
mis recuerdos estás vos. Te veía todos los días. Me venías a buscar para ir al
colegio, y antes almorzaba con vos, el tío Gustavo y los abuelos, cuando la
abuela me cuidaba toda la tarde.
Me escondías los paquetes de figuritas
por todas partes, hasta en una caja de chocolatines… siempre me era difícil,
porque la el último lo tenías bien escondido.
Me ganabas en todos los partidos del
chinchón y siempre te salían los solitarios, yo no sé cómo hacías. Pero por
suerte, yo pude ganarte en algún que otra jugada de dados.
¿Y la garra? Ese fue un juego que solo
nosotros dos entendíamos. Era nuestro idioma. Desde chiquita me lo inculcaste,
y yo me he reído cada vez que jugábamos. Extraño esto también.
Hace un tiempo discutías con mamá
sobre que eras menor que ella, y ella te decía que no, porque por meses tenían
una diferencia de edad. Y ahora, para siempre, quedarás menor.
Eras el único que estaba dispuesto a
enseñarme a manejar, ahora tendré que aprender por mí misma.
No puedo decirte que no me haces
falta, porque estaría mintiendo. No soporto levantarme cada día sabiendo que no
voy a escuchar tu voz ni sentir tus abrazos. No puedo estar bien cuando no voy
a verte todas las mañanas a las siete listo para llevarme al colegio.
Todos los días intento ser fuerte,
pero ya me he cansado. Todavía guardo los últimos mensajes que nos hemos
mandado, tengo dos de tus camperas favoritas guardadas en mi placard (La azul,
que te regalé una vez, y la blanca, que la última noche te dije que cuando no la
usaras más que me la dieras). No puedo lavarlas porque tienen tu perfume, esa
esencia todavía no se fue, a veces huelo para sentir que estás conmigo.
No quiero recordar otra vez ese
viernes 15 de marzo, pero me es inevitable. Voy a seguir recordando patente
todo lo que ocurrió ese día, desde que te pasó lo que pasó. Al igual que con la
abuela, llegó un momento del día en el que me rendí. Sentí que no ibas a
aguantar estando vivo. Sentí que te ibas. Yo lo sabía, y eso es lo peor.
A las ocho me enteré de que ya no
estabas más (a pesar de que fueron dos horas antes cuando realmente pasó) y en
ese momento sentí que mi mundo se hacía pedazos otra vez. Fue un deja vú,
¿sabes? Las llamadas todas seguidas, mi papá en la puerta diciéndome que te
fuiste, yo llorando todas las noches, no dormí hasta un tiempo, yo intentando
no llorar para que los demás estuvieran bien, aunque el intento fue un fracaso,
realmente.
Mi casa se llenó de visitas y yo lo
único que quería era estar sola y seguir llorando. Mi mente estaba en otra
parte, estaba reviviendo esos momentos que pasamos juntos, como una película.
Me dolía pensar que en la noche anterior estaba todo bien, estábamos todos
bien, realmente estaba feliz, sentía que todo estaba arreglado.
No fui al velorio, no pude. Pero me
enteré de que muchísima gente fue, y es algo que me llena de orgullo. Fuiste
querido y eso es lo que me alienta a seguir adelante. No es fácil, pero con el
apoyo de todos lo intento.
Al cementerio fui el primer mes. No
fui nunca más. Ver la placa con tu nombre es para mí demasiado fuerte, un
llamado de atención, diciéndome que no estás. Sé que mi papá va cada vez que
puede, y eso me sorprendió. Viniendo de él, realmente me sorprendió, nunca lo
vi así. No puedo soportar verlo mal, eso me duele. Me rompe el corazón.
Y no quiero llorar delante de mi mamá
o de mi hermano, porque ellos también notan tu ausencia. Yo solo puedo
consolarlos, pero nada va a hacerlos sentir mejor. Lo sé porque me pasa lo
mismo, aunque muchas veces intento esconderlo.
Y más allá de todo dolor, sé que
siempre estarás ahí para acompañarme en cada momento de mi futura vida, y salvándome
la vida, como en sueños.
Fuiste una persona excelente. Un gran
amigo, un gran compañero, hermano, hermano del alma, hijo, hijo postizo, nieto,
TIO… Dejaste una huella muy grande en cada uno de los corazones de las personas
que conociste.
Y en el mío, siempre estarás presente.
Quisiera agradecerte por todo. Por
tanto y tanto amor. Es muy difícil para mí –y para muchos- decirte adiós.
Pero como dice la canción, no te digo
adiós, sino HASTA SIEMPRE.
Te amo con todo mi corazón, siempre lo
haré.
Y feliz cumpleaños, donde estés,
porque te lo mereces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario