“En verdad lamento ser tan difícil, esa es la única palabra que encuentro para definirme, difícil en cuanto a mi forma de ser, mi manera de pensar, soy difícil de tratar, de querer, de soportar, créeme, sé que lo soy.”
- Jaime Sabines.
martes, 26 de mayo de 2015
“Te quiero” , pero no se si te quiero para un noche o una vida.
No lo se, quizás hoy en mi cama y mañana en la de otro, por ahora no me preocupa.
Solo disfruto el momento, tus labios y los míos jugando a quererse, bailando bajo la pasión, apagando las ganas y temiendo al mañana.
Un mañana con dudas, un suplicio que por ahora no notamos, un miedo al “Te alejaras” que se guarda en nuestro subconsciente.
Porque “Te quiero” , pero no un querer que es narrado en los cuentos de hada, sino un querer donde verte volar es mi mayor placer, conmigo o sin mi.
Álzate alto y por ahora acepta mi compañía, antes de convertirme en un recuerdo cristalino, antes de que mis dudas apaguen tu luz, y me condenen a un futuro sin tu presencia.
domingo, 24 de mayo de 2015
“Qué rara es la vida, ¿verdad?
Justo cuando piensas que lo tienes todo resuelto, justo cuando por fin comienzas a planear algo en serio, te entusiasmas con la idea y crees saber hacía dónde vas, los caminos cambian, las señales cambian, el viento sopla del otro lado, de repente el norte es el sur y el este el oeste, y estás perdida.
Es muy fácil perder el rumbo, perder la dirección”
- Donde termina el arcoiris - Cecelia Ahern
“Los introvertidos son observadores por naturaleza. Son los callados que prefieren sentarse a las orillas y observar a aquellos que les rodean. Y no, no están juzgando a la gente al hacer esto. Esto tampoco quiere decir que los introvertidos son reservados. Pueden hablar hasta hacer caer tus orejas si el tema es algo que les apasiona o sobre el que saben mucho. Simplemente no sienten la necesidad ni tienen la energía de ser mariposas sociales.
Como dice Susan Cain: ‘No somos antisociales; simplemente somos diferentemente sociales.’”
— Glori Surban
Como dice Susan Cain: ‘No somos antisociales; simplemente somos diferentemente sociales.’”
— Glori Surban
Tener verdadero éxito en la vida es: reír mucho y muchas veces; ganar el respeto de personas inteligentes; gozar del cariño de niños; ganar el reconocimiento de personas cualificadas y saber soportar la traición de falsos amigos; apreciar la belleza; buscar lo mejor en los demás; dejar el mundo un poquito mejor de como lo encontraste - con un hijo sano, un jardín bonito o una persona más feliz; saber que al menos alguien ha vivido mejor gracias a ti.
NO ES TU CULPA
No. No es tu culpa.
Mujer, te juro que no es tu culpa. No fue tu culpa, no será tu culpa. Nunca.
No decidiste nacer mujer en éste mundo que tiene más desigualdades que hojas caídas en el otoño.
No decidiste que ser mujer sería una condición para que el otro crea que le pertenecés.
No quisiste ser la princesa de los cuentos que te contaron en el Jardín, no tuviste otra opción.
No decidiste jugar en el rincón de las nenas, porque eras una nena, ahí debías ir.
El rosa te fue impuesto mujer, te fue impuesto, como todo lo que vendría después, sólo que no lo viste… ¿Cómo ibas a poder ver la punta del iceberg que te iba a hundir en el abismo si apenas eras la raíz de la inocencia?
No eligió tu mamá ser la única que limpiara y planchara, y haga la comida, y te alimente los primeros y los últimos días, eligieron por ella mujer, nació mujer. Nacimos.
No fue azaroso que te exijan vestir pollera en el uniforme escolar, lo suficientemente larga para que los varones no se distraigan de tu cuerpo, tu templo, tu hermoso templo que nadie nunca debió tocar.
No elegiste ser la culpable de la mordedura de la manzana, parir con dolor, ser la silenciada de la historia.
No elegiste mujer ser mujer y sin embargo sos más allá de todo eso.
No elegiste naturalmente los celos de tu primer novio, no fue casual que te dijera todo el tiempo que eras suya y de nadie más, él tampoco eligió jugar con los autos color celeste en el rincón de los nenes y ser el papá que iba a trabajar de maletín y corbata en el rincón de los juegos mientras vos planchabas la ropa de bebé con la plancha rosa, calentabas el biberón y lo esperabas con la comida hecha.
No, no fue casual que te dijeran que eras una puta porque cortaste con tu novio cuando ya no quisiste estar más con él, cuando sentiste que era hora de respetarte.
No fue casual tampoco que no hayan pasado ni dos días y tengas otro novio y que empiecen a condenarte como una “mala mujer”.
No fue entonces casual tu búsqueda mujer.
No fue un error el que te tocó en el colectivo y te gritó que eras una loca porque lo pusiste en evidencia, no fue casual que nadie te defendiera, que se pusieran de su lado y te revictimicen.
No fue tu elección salir del trabajo a horas oscuras y que apures las piernas por miedo a que aparezca el monstruo detrás del árbol cuando querías llegar sana y salva a casa.
No fue tu elección que en el boliche te dejen entrar gratis, que en el trabajo te paguen menos, que no puedas caminar sola por la calle. No, mujer, esa no es tu elección. Vos no elegiste esto.
No es azaroso que el mundo se sostenga de ésta manera, tenés que entender que son poderosos y corruptos los que manejan esos hilos y te ubican del lado de debajo de la marioneta… Pero también debés saber que tenés vida y sos vida, y podés cortar con esos hilos.
No es casual ni inocente que los que tienen la decisión se laven las manos con tu sangre. No es casual que no puedas en éste siglo decidir sobre tu cuerpo.
No es casual que tu sangre valga menos que una pastilla anticonceptiva, si, esa pastilla que no hay en la salita a la que vas, esa que no tiene personal, si, esa, a la que se le caen las paredes de la humedad.
No es inocente como titulan la noticia de tu muerte en la televisión, en los diarios, como hablan justificando en la radio que te mató porque lo engañaste, aunque haya o no sido cierto. No es casual que no hablen de la raíz, porque son ellos también los que sostienen los hilos. Pero no te asustes, hay algunas personas, muy pocas que intentan no revictimizarte, no matarte dos, tres, cuatro, miles de veces que resuena tu nombre en la pantalla, se lee en el diario, se escucha un dial.
Te van a querer volver a anudar, va a ser difícil, muy difícil, te van a señalar, te van a insultar, te van a cuestionar, pero tenés que cortar esos hilos. Solo así mujer, y salir y cortar otros hilos, y derribar el techo, el techo de los pocos que deciden y dicen que tu cuerpo no vale, que tu cuerpo se vende, que sea objeto de consumo, que trafiquen, que lo droguen, que lo usen y luego lo tiren en otro país, que te hagan pasar la frontera a la luz de los funcionarios que se tapan los ojos y abren las manos para llenarse los bolsillos, mientras creías que ibas a encontrar del otro lado del charco un trabajo mejor, por ser mujer, que en el lugar donde no tuviste oportunidad.
No es tu culpa que ganes menos ni que tengas miedo, eso, que tengas miedo.
Mujer, no fue tu culpa, nunca, no es tu culpa.
No elegiste que te celara, que te insultara, que te empujara, que te prometiera que iba a cambiar y que luego te matara, te clave un puñal, te tire en un río, al costado de una ruta, en la basura, que te prenda fuego.
Esa fue su decisión, fue producto de no cuestionarse sus privilegios, fue que no quiso respetarte como igual, porque éste sistema perverso le hizo creer que tiene derecho sobre vos, sobre tu cuerpo, sobre tu vida… Pero no lo tiene. No lo va a tener nunca.
No fue tu culpa parir con dolor al son de enfermeras y médicos que se burlaban de vos, se reían y te decían barbaridades mientras te dolía el cuerpo, la culpa. No mujer, esa no fue tu elección.
Tampoco lo fue que te moliera a palos y la justicia lo apañe. Tampoco fue tu culpa. Nunca lo provocaste. Jamás lo provocaste, no se puede provocar el propio daño.
Mujer, mariposa ardiente. Volá.
Nunca fue tu culpa que alguien para perpetuarse en el poder diga que no vales.
“sos la nieta de la bruja que no pudieron quemar”
Nunca, que nadie te haga creer lo contrario.
Jamás quisiste que el policía no te tomara la denuncia.
Jamás quisiste que la justicia se te ría en la cara.
Jamás quisiste que el Estado que debiera cuidarte mire para otro lado y ponga más plata para sostener negociados hipócritas antes que tu propia vida.
Jamás quisiste que la representante de tu país diga que vos tenés la opción de elegir salir de ahí…
No es tu pollera, no son tus piernas, no es tu perfume, no es el escote, no es la pintura de tus ojos ni tus labios rojos.
No son tus pecas, ni tus kilos de más o de menos. No es porque sos madre, ni porque no lo sos.
Es porque elegiste eso, elegiste ser, y eso les pesa. Es porque sos mujer.
Nos matan a una de las nuestras cada día por serlo…
Cortemos los hilos, no es tu culpa, no va a ser nunca tu culpa, pero tenés la fuerza, el umbral del dolor, la lucha de tu espalda, la ración de arroz justa para los que tienen hambre de justicia, de igualdad, de amor, para cambiar y renacer.
Mujer, es porque sos mujer, y no elegiste serlo. Es hora de elegir.
Es hora, de parir la revolución.
Tomado de: Nancy Arts
No. No es tu culpa.
Mujer, te juro que no es tu culpa. No fue tu culpa, no será tu culpa. Nunca.
No decidiste nacer mujer en éste mundo que tiene más desigualdades que hojas caídas en el otoño.
No decidiste que ser mujer sería una condición para que el otro crea que le pertenecés.
No quisiste ser la princesa de los cuentos que te contaron en el Jardín, no tuviste otra opción.
No decidiste jugar en el rincón de las nenas, porque eras una nena, ahí debías ir.
El rosa te fue impuesto mujer, te fue impuesto, como todo lo que vendría después, sólo que no lo viste… ¿Cómo ibas a poder ver la punta del iceberg que te iba a hundir en el abismo si apenas eras la raíz de la inocencia?
No eligió tu mamá ser la única que limpiara y planchara, y haga la comida, y te alimente los primeros y los últimos días, eligieron por ella mujer, nació mujer. Nacimos.
No fue azaroso que te exijan vestir pollera en el uniforme escolar, lo suficientemente larga para que los varones no se distraigan de tu cuerpo, tu templo, tu hermoso templo que nadie nunca debió tocar.
No elegiste ser la culpable de la mordedura de la manzana, parir con dolor, ser la silenciada de la historia.
No elegiste mujer ser mujer y sin embargo sos más allá de todo eso.
No elegiste naturalmente los celos de tu primer novio, no fue casual que te dijera todo el tiempo que eras suya y de nadie más, él tampoco eligió jugar con los autos color celeste en el rincón de los nenes y ser el papá que iba a trabajar de maletín y corbata en el rincón de los juegos mientras vos planchabas la ropa de bebé con la plancha rosa, calentabas el biberón y lo esperabas con la comida hecha.
No, no fue casual que te dijeran que eras una puta porque cortaste con tu novio cuando ya no quisiste estar más con él, cuando sentiste que era hora de respetarte.
No fue casual tampoco que no hayan pasado ni dos días y tengas otro novio y que empiecen a condenarte como una “mala mujer”.
No fue entonces casual tu búsqueda mujer.
No fue un error el que te tocó en el colectivo y te gritó que eras una loca porque lo pusiste en evidencia, no fue casual que nadie te defendiera, que se pusieran de su lado y te revictimicen.
No fue tu elección salir del trabajo a horas oscuras y que apures las piernas por miedo a que aparezca el monstruo detrás del árbol cuando querías llegar sana y salva a casa.
No fue tu elección que en el boliche te dejen entrar gratis, que en el trabajo te paguen menos, que no puedas caminar sola por la calle. No, mujer, esa no es tu elección. Vos no elegiste esto.
No es azaroso que el mundo se sostenga de ésta manera, tenés que entender que son poderosos y corruptos los que manejan esos hilos y te ubican del lado de debajo de la marioneta… Pero también debés saber que tenés vida y sos vida, y podés cortar con esos hilos.
No es casual ni inocente que los que tienen la decisión se laven las manos con tu sangre. No es casual que no puedas en éste siglo decidir sobre tu cuerpo.
No es casual que tu sangre valga menos que una pastilla anticonceptiva, si, esa pastilla que no hay en la salita a la que vas, esa que no tiene personal, si, esa, a la que se le caen las paredes de la humedad.
No es inocente como titulan la noticia de tu muerte en la televisión, en los diarios, como hablan justificando en la radio que te mató porque lo engañaste, aunque haya o no sido cierto. No es casual que no hablen de la raíz, porque son ellos también los que sostienen los hilos. Pero no te asustes, hay algunas personas, muy pocas que intentan no revictimizarte, no matarte dos, tres, cuatro, miles de veces que resuena tu nombre en la pantalla, se lee en el diario, se escucha un dial.
Te van a querer volver a anudar, va a ser difícil, muy difícil, te van a señalar, te van a insultar, te van a cuestionar, pero tenés que cortar esos hilos. Solo así mujer, y salir y cortar otros hilos, y derribar el techo, el techo de los pocos que deciden y dicen que tu cuerpo no vale, que tu cuerpo se vende, que sea objeto de consumo, que trafiquen, que lo droguen, que lo usen y luego lo tiren en otro país, que te hagan pasar la frontera a la luz de los funcionarios que se tapan los ojos y abren las manos para llenarse los bolsillos, mientras creías que ibas a encontrar del otro lado del charco un trabajo mejor, por ser mujer, que en el lugar donde no tuviste oportunidad.
No es tu culpa que ganes menos ni que tengas miedo, eso, que tengas miedo.
Mujer, no fue tu culpa, nunca, no es tu culpa.
No elegiste que te celara, que te insultara, que te empujara, que te prometiera que iba a cambiar y que luego te matara, te clave un puñal, te tire en un río, al costado de una ruta, en la basura, que te prenda fuego.
Esa fue su decisión, fue producto de no cuestionarse sus privilegios, fue que no quiso respetarte como igual, porque éste sistema perverso le hizo creer que tiene derecho sobre vos, sobre tu cuerpo, sobre tu vida… Pero no lo tiene. No lo va a tener nunca.
No fue tu culpa parir con dolor al son de enfermeras y médicos que se burlaban de vos, se reían y te decían barbaridades mientras te dolía el cuerpo, la culpa. No mujer, esa no fue tu elección.
Tampoco lo fue que te moliera a palos y la justicia lo apañe. Tampoco fue tu culpa. Nunca lo provocaste. Jamás lo provocaste, no se puede provocar el propio daño.
Mujer, mariposa ardiente. Volá.
Nunca fue tu culpa que alguien para perpetuarse en el poder diga que no vales.
“sos la nieta de la bruja que no pudieron quemar”
Nunca, que nadie te haga creer lo contrario.
Jamás quisiste que el policía no te tomara la denuncia.
Jamás quisiste que la justicia se te ría en la cara.
Jamás quisiste que el Estado que debiera cuidarte mire para otro lado y ponga más plata para sostener negociados hipócritas antes que tu propia vida.
Jamás quisiste que la representante de tu país diga que vos tenés la opción de elegir salir de ahí…
No es tu pollera, no son tus piernas, no es tu perfume, no es el escote, no es la pintura de tus ojos ni tus labios rojos.
No son tus pecas, ni tus kilos de más o de menos. No es porque sos madre, ni porque no lo sos.
Es porque elegiste eso, elegiste ser, y eso les pesa. Es porque sos mujer.
Nos matan a una de las nuestras cada día por serlo…
Cortemos los hilos, no es tu culpa, no va a ser nunca tu culpa, pero tenés la fuerza, el umbral del dolor, la lucha de tu espalda, la ración de arroz justa para los que tienen hambre de justicia, de igualdad, de amor, para cambiar y renacer.
Mujer, es porque sos mujer, y no elegiste serlo. Es hora de elegir.
Es hora, de parir la revolución.
Tomado de: Nancy Arts
Loving can hurt, loving can hurt sometimes. But it's the only thing that I know. When it gets hard, you know it can get hard sometimes. It's the only thing that makes us feel alive.
We keep this love in a photograph. We made these memories for ourselves. Where our eyes are never closing. Our hearts were never broken and time's forever frozen, still.
We keep this love in a photograph. We made these memories for ourselves. Where our eyes are never closing. Our hearts were never broken and time's forever frozen, still.
Te mereces a alguien que te ame con todo su corazón, alguien que piense en ti constantemente, alguien que pase cada minuto de cada día preguntándose qué estás haciendo, dónde estás, con quién estás y si estás bien.
Necesitas a alguien que te ayude a hacer realidad tus sueños y que sepa protegerte de tus temores.
Necesitas a alguien que te trate con respeto, que ame cada parte de ti, sobre todo tus defectos.
Deberías estar con alguien que supiera hacerte feliz, realmente feliz, que te hiciera sentir en las nubes de tanta felicidad.
Alguien que no tendría que haber dejado escapar la oportunidad de estar contigo años atrás en lugar de asustarse y dejarse dominar por el miedo a intentarlo.
Ya no estoy asustada…
No me da miedo intentarlo.
Necesitas a alguien que te ayude a hacer realidad tus sueños y que sepa protegerte de tus temores.
Necesitas a alguien que te trate con respeto, que ame cada parte de ti, sobre todo tus defectos.
Deberías estar con alguien que supiera hacerte feliz, realmente feliz, que te hiciera sentir en las nubes de tanta felicidad.
Alguien que no tendría que haber dejado escapar la oportunidad de estar contigo años atrás en lugar de asustarse y dejarse dominar por el miedo a intentarlo.
Ya no estoy asustada…
No me da miedo intentarlo.
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