NO ES TU CULPA
No. No es tu culpa.
Mujer, te juro que no es tu culpa. No fue tu culpa, no será tu culpa. Nunca.
No decidiste nacer mujer en éste mundo que tiene más desigualdades que hojas caídas en el otoño.
No decidiste que ser mujer sería una condición para que el otro crea que le pertenecés.
No quisiste ser la princesa de los cuentos que te contaron en el Jardín, no tuviste otra opción.
No decidiste jugar en el rincón de las nenas, porque eras una nena, ahí debías ir.
El rosa te fue impuesto mujer, te fue impuesto, como todo lo que vendría después, sólo que no lo viste… ¿Cómo ibas a poder ver la punta del iceberg que te iba a hundir en el abismo si apenas eras la raíz de la inocencia?
No eligió tu mamá ser la única que limpiara y planchara, y haga la comida, y te alimente los primeros y los últimos días, eligieron por ella mujer, nació mujer. Nacimos.
No fue azaroso que te exijan vestir pollera en el uniforme escolar, lo suficientemente larga para que los varones no se distraigan de tu cuerpo, tu templo, tu hermoso templo que nadie nunca debió tocar.
No elegiste ser la culpable de la mordedura de la manzana, parir con dolor, ser la silenciada de la historia.
No elegiste mujer ser mujer y sin embargo sos más allá de todo eso.
No elegiste naturalmente los celos de tu primer novio, no fue casual que te dijera todo el tiempo que eras suya y de nadie más, él tampoco eligió jugar con los autos color celeste en el rincón de los nenes y ser el papá que iba a trabajar de maletín y corbata en el rincón de los juegos mientras vos planchabas la ropa de bebé con la plancha rosa, calentabas el biberón y lo esperabas con la comida hecha.
No, no fue casual que te dijeran que eras una puta porque cortaste con tu novio cuando ya no quisiste estar más con él, cuando sentiste que era hora de respetarte.
No fue casual tampoco que no hayan pasado ni dos días y tengas otro novio y que empiecen a condenarte como una “mala mujer”.
No fue entonces casual tu búsqueda mujer.
No fue un error el que te tocó en el colectivo y te gritó que eras una loca porque lo pusiste en evidencia, no fue casual que nadie te defendiera, que se pusieran de su lado y te revictimicen.
No fue tu elección salir del trabajo a horas oscuras y que apures las piernas por miedo a que aparezca el monstruo detrás del árbol cuando querías llegar sana y salva a casa.
No fue tu elección que en el boliche te dejen entrar gratis, que en el trabajo te paguen menos, que no puedas caminar sola por la calle. No, mujer, esa no es tu elección. Vos no elegiste esto.
No es azaroso que el mundo se sostenga de ésta manera, tenés que entender que son poderosos y corruptos los que manejan esos hilos y te ubican del lado de debajo de la marioneta… Pero también debés saber que tenés vida y sos vida, y podés cortar con esos hilos.
No es casual ni inocente que los que tienen la decisión se laven las manos con tu sangre. No es casual que no puedas en éste siglo decidir sobre tu cuerpo.
No es casual que tu sangre valga menos que una pastilla anticonceptiva, si, esa pastilla que no hay en la salita a la que vas, esa que no tiene personal, si, esa, a la que se le caen las paredes de la humedad.
No es inocente como titulan la noticia de tu muerte en la televisión, en los diarios, como hablan justificando en la radio que te mató porque lo engañaste, aunque haya o no sido cierto. No es casual que no hablen de la raíz, porque son ellos también los que sostienen los hilos. Pero no te asustes, hay algunas personas, muy pocas que intentan no revictimizarte, no matarte dos, tres, cuatro, miles de veces que resuena tu nombre en la pantalla, se lee en el diario, se escucha un dial.
Te van a querer volver a anudar, va a ser difícil, muy difícil, te van a señalar, te van a insultar, te van a cuestionar, pero tenés que cortar esos hilos. Solo así mujer, y salir y cortar otros hilos, y derribar el techo, el techo de los pocos que deciden y dicen que tu cuerpo no vale, que tu cuerpo se vende, que sea objeto de consumo, que trafiquen, que lo droguen, que lo usen y luego lo tiren en otro país, que te hagan pasar la frontera a la luz de los funcionarios que se tapan los ojos y abren las manos para llenarse los bolsillos, mientras creías que ibas a encontrar del otro lado del charco un trabajo mejor, por ser mujer, que en el lugar donde no tuviste oportunidad.
No es tu culpa que ganes menos ni que tengas miedo, eso, que tengas miedo.
Mujer, no fue tu culpa, nunca, no es tu culpa.
No elegiste que te celara, que te insultara, que te empujara, que te prometiera que iba a cambiar y que luego te matara, te clave un puñal, te tire en un río, al costado de una ruta, en la basura, que te prenda fuego.
Esa fue su decisión, fue producto de no cuestionarse sus privilegios, fue que no quiso respetarte como igual, porque éste sistema perverso le hizo creer que tiene derecho sobre vos, sobre tu cuerpo, sobre tu vida… Pero no lo tiene. No lo va a tener nunca.
No fue tu culpa parir con dolor al son de enfermeras y médicos que se burlaban de vos, se reían y te decían barbaridades mientras te dolía el cuerpo, la culpa. No mujer, esa no fue tu elección.
Tampoco lo fue que te moliera a palos y la justicia lo apañe. Tampoco fue tu culpa. Nunca lo provocaste. Jamás lo provocaste, no se puede provocar el propio daño.
Mujer, mariposa ardiente. Volá.
Nunca fue tu culpa que alguien para perpetuarse en el poder diga que no vales.
“sos la nieta de la bruja que no pudieron quemar”
Nunca, que nadie te haga creer lo contrario.
Jamás quisiste que el policía no te tomara la denuncia.
Jamás quisiste que la justicia se te ría en la cara.
Jamás quisiste que el Estado que debiera cuidarte mire para otro lado y ponga más plata para sostener negociados hipócritas antes que tu propia vida.
Jamás quisiste que la representante de tu país diga que vos tenés la opción de elegir salir de ahí…
No es tu pollera, no son tus piernas, no es tu perfume, no es el escote, no es la pintura de tus ojos ni tus labios rojos.
No son tus pecas, ni tus kilos de más o de menos. No es porque sos madre, ni porque no lo sos.
Es porque elegiste eso, elegiste ser, y eso les pesa. Es porque sos mujer.
Nos matan a una de las nuestras cada día por serlo…
Cortemos los hilos, no es tu culpa, no va a ser nunca tu culpa, pero tenés la fuerza, el umbral del dolor, la lucha de tu espalda, la ración de arroz justa para los que tienen hambre de justicia, de igualdad, de amor, para cambiar y renacer.
Mujer, es porque sos mujer, y no elegiste serlo. Es hora de elegir.
Es hora, de parir la revolución.
Tomado de: Nancy Arts
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